lunes, 14 de noviembre de 2016

Análisis de un caso de detección temprana.


Análisis de la situación 4: situación de riesgo.


Nos encontramos frente a un grupo de 31 alumnos/as, con una media de unos 15 años. El 45% del grupo son chicas.

La mayoría de los alumnos se sienten bien en clase, tienen bastantes amigos pero afirman que hay algunos conflictos y que es algo difícil dar clase y estudiar.

De entre todos ellos, hay un alumno/a con riesgo de acoso. Se trata del alumno 3. Hay tres testigos de ello, los cuales afirman que no le pegan ni maltratan físicamente en clase. Tampoco le insultan, intimidan ni le molestan por internet o por el móvil, pero algunas veces sí le aíslan, le rechazan o le hablan mal.

Además, confirman que solamente tiene un amigo y que discute mucho, que es diferente a los demás y poco tranquilo. No le gusta llamar la atención.

Para realizar una detección y acción temprana proponemos lo siguiente:

  • Decidimos tener una entrevista con este alumno. Que nos explique cuál es la situación, su punto de vista, qué sucede, quién le molesta, cómo reacciona él. Le mostramos nuestro apoyo y deseo de ayudarle e indagamos en las relaciones y opinión que tiene hacia los alumnos prosociales.
  • Decidimos también tener una entrevista con el alumno 22, único amigo del alumno que estamos tratando, para conocer su versión del problema.
  • Iniciamos en clase una serie de dinámicas grupales para trabajar la empatía, las habilidades sociales y el autocontrol.
  • Buscamos a dos alumnos ayudantes. El primero de ellos será el alumno 22, amigo del alumno en riesgo, y en segundo lugar, elegiremos entre el alumno 30, 25 o 20 (los alumnos “mejor valorados” por sus compañeros, alumnos prosociales o líderes) aquél o aquella con quien el alumno en riesgo nos manifestase en la entrevista que tiene más afinidad. El alumno/a prosocial será su nuevo compañero de mesa y su amigo se sentará también cerca de él.


Realizaremos un seguimiento:
  • Tendremos entrevistas semanales (posteriormente pueden ser quincenales) tanto con el alumno en riesgo como con los alumnos ayudantes, para comprobar si la situación ha mejorado y tomar posibles decisiones si no es así (hablar con los agresores directamente, si los hubiera, cambiar a los alumnos ayudantes…).
  • Al mes  o mes y medio realizaremos un nuevo sociograma para comprobar cómo han evolucionado las relaciones del aula.


martes, 8 de noviembre de 2016

El caso de Adrián

Adrián es un niño que llega a un colegio nuevo en sexto de Educación Primaria y que ve como sus compañeros, especialmente uno, le "machacan" día tras día, impidiéndole que se una al grupo como un compañero más.

Todos sabemos que l@s niñ@s, tienen miles de rencillas diarias, normalmente sin importancia. Al fin y al cabo, son niños. Sin embargo, debemos estar muy alertas ante ciertas conductas que pueden desembocar en acoso difícil de percibir.

En el caso que nos ocupa, Adrián sufre no solamente acoso físico por parte de sus compañeros, sino que su parte emocional queda totalmente machacada: las risas, insultos y vejaciones son continuas.

Además, su tutora parece mirar para otro lado, sin intención de ver el problema real existente y tratar de solucionarlo.

Los padres de Adrián tienen una reunión con el jefe de estudios, el cual parece no darle tampoco importancia a este asunto. Ambas posiciones de los docentes muestran una dejadez que no se puede permitir, y que está dañando al niño día tras día.
Cuando vemos que un conflicto se repite, que no es un hecho aislado, debemos "sacar la radiografía" del problema, buscar sus raíces y trabajar con soluciones eficientes a largo plazo, no solucionar puntualmente una situación concreta, como ha hecho la tutora de Adrián, ya que el problema continúa ahí.

Para ello, todo el equipo del centro debe ser consciente del proceso a seguir, recogido en la Programación General Anual (PGA) y en el Proyecto Educativo de Centro (PEC).

Ante la evidente falta de empatía de los alumnos acosadores, sería interesante poder trabajar este caso desde esa vía. Intentar, mediante diversas dinámicas, que ellos se pusieran en el lugar de Adrián, y que entre todos los compañeros explicasen cómo se sienten y qué podríamos hacer para sentirnos mejor.